sábado, 3 de marzo de 2012

Lo que no puede ser, no puede ser


Las primeras cartas se pusieron sobre el tapete hace unas semanas en Miribilla y apuntaban a que el Madrid había perdido sus opciones de entrar en los cuartos de final de la Euroliga. Tras esa noche nefasta, se ponía en manos de Gescrap Bilbao Bizkaia.
Los blancos superaron el trámite de Unicaja en el Palacio con la resaca de la Copa, pero una canasta de Raül López en el último segundo dio la victoria a los bilbaínos contra Montepaschi. Aunque sufrida, la victoria de los Men in black era presumible. Ganar en Miribilla es complicado, incluso para un coco como Montepaschi. Hay que quitarse el sombrero ante los de Katsikaris por lo que han conseguido en su primer año en la competición. Ah, por cierto, ¿cuántas canastas metió así Raül en su periplo blanco? No recuerdo ninguna, más bien me vienen a la mente errores que costaron partidos.
En la última jornada el Madrid debía ganar en Siena sí o sí y esperar a que Unicaja le hiciera un favor. Era evidente que la última mano no pintaba bien. El Madrid hizo un partidazo en Siena, anotando 102 puntos en una de las canchas más complicadas del Viejo Continente. Con todo, si GBB ganaba en Málaga, la victoria en tierras transalpinas era intrascendente a no ser que se ganara por 23 puntos. Tarea imposible. Los bilbaínos sufrieron ante un Unicaja plagado de bajas pero que vendió cara su piel e hizo un papel digno hasta el final. Los malagueños no han ganado un solo partido en el Top 16. Que se lo hagan mirar, porque Unicaja ha sido un grande y ahora mismo es un equipo sin alma que no sabe a qué juega.
La gran victoria en Siena no ha servido de nada. Personalmente creo que el triunfo en la Copa no lava este fracaso. Porque hay que decirlo así, no haberse clasificado para los cuartos es un tremendo fracaso. Y más en un grupo que no era precisamente el más complicado.
Un equipo como el Madrid no puede permitirse el lujo de salir escaldado de Bilbao y que Siena te apabulle en casa. En la Euroliga, los errores se pagan (que se lo pregunten a Joan Plaza, a Obradovic hace un par de años, a Xavi Pascual el año pasado, a Ivanovic éste) y te condenan. Al equipo de Laso le ha tocado este año. Estoy seguro de que si la Copa no hubiese ido a las vitrinas blancas, y si le añadimos el fracaso de Euroliga, Laso habría tenido que hacer las maletas.
Ahora toca centrarse en la liga y tratar de compensar el batacazo.

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