viernes, 30 de noviembre de 2012

Alfredo Santamaría 2007 Crianza

Tipo de vino: Tinto
D.O.: Cigales
País: España
Variedad: Tempranillo

Características
Fermentación alcohólica controlada -sin superar en ningún momento los 30 ºC- de vendimia tinta Tempranillo, seleccionada a mano de viñedos de más de 65 años, en el momento óptimo de madurez, prolongando la maceración con los hollejos entre 15 y 25 días, en función del potencial polifenólico de cada añada. Fermentación maloláctica a temperatura controlada (28 ºC). Posteriores trasegados y un clarificado llevan al vino a su estado final de limpidez y estabilidad proteica. Y la estabilización por frío natural (aprox. 5 ºC) dejan el vino listo para su envejecimiento. Crianza oxidativa de al menos 13 meses en barricas de roble americano, y crianza reductora de otros 12 meses en botella, siempre en óptimas condiciones de temperatura y humedad. Embotellado sin someter al vino a proceso agresivo alguno de estabilización, pudiendo presentar distintos precipitados naturales, por lo que se recomienda su decantación.
Vol/alc.: 13,5%
Temperatura de consumo: 16 ºC

Cata
Vista: Rojo intenso con ribetes amoratados y lágrima acusada.
Nariz: Alta intensidad aromática que despliega aromas frutales potentes, con un fondo especiado de buena madera de acompañamiento.
Boca: En boca satisface las sensaciones táctiles. Carnosidad y un tanino que integra fruta y duela en armonía. Una impresión final que se prolonga alargando la fruta.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Fontal Roble 2010

Tipo de vino: Tinto
D.O.: La Mancha
País: España
Variedad: Tempranillo

Características
Bodegas Fontana es el resultado de una vida familiar dedicada a la elaboración de vinos de calidad y de cosecha propia. Durante años fueron seleccionados cuidadosamente los mejores viñedos de la región con un único propósito: conseguir las mejores cosechas para sus vinos. Para ello es necesario un suelo franco y arenoso, y una primavera lluviosa y verano fresco. Las suaves temperaturas del verano permiten un periodo de maduración prolongado, que desarrolla en las uvas un potente y complejo perfil aromático.
6 meses en barrica.
Vol./alc.: 14%
Temperatura de consumo: 12-14 ºC

Cata
Vista: Rojo violáceo intenso, brillante, limpio y profundo.
Nariz: Intenso y agradable frutas rojas maduras, con matices tostados y vainilla.
Boca: Redondo, amplio y sabroso. De cuerpo medio y suave. Taninos dulces y maduros.

jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Quiénes son los patriotas?

Reproduzco un artículo bastante ilustrativo del catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, Vicenç Navarro.

Mark Twain, uno de los autores más críticos de la sabiduría convencional que ha tenido EE.UU., escribió frecuentemente que el concepto de patriotismo, en cualquier país, es uno de los más utilizados para esconder intereses de grupos sociales que quieren mantener, por todos los medios, sus privilegios utilizando el sentimiento patriótico como mecanismo de movilización popular, identificando sus intereses particulares con los intereses de lo que llaman patria. Antonio Gramsci, en Italia, uno de los analistas más importantes que han existido en Europa de cómo el poder se reproduce en las sociedades, subrayó con gran agudeza la función ocultadora de los símbolos de la patria para defender los intereses de las clases dirigentes.
España (y Catalunya dentro de ella) es un ejemplo claro de lo que Mark Twain y Antonio Gramsci indicaron. Las derechas han sido siempre las que se han presentado como las grandes defensoras de la patria, defensa que requiere los máximos sacrificios de los que están a su servicio. Uno de los eslóganes de la Guardia Civil (el cuerpo de policía armado que históricamente ha tenido la función de mantener el orden público y reprimir cualquier agitación social que cuestionara las relaciones de poder existentes en España) era “Todo por la patria”, lo que podía significar incluso la pérdida de la vida de los guardias civiles aunque también, mucho más frecuentemente, la de los represaliados. La Monarquía, el Ejército y la Iglesia han sido siempre las estructuras institucionales que han defendido el poder de los grupos dominantes en las esferas financieras y económicas (y, por lo tanto, políticas y mediáticas) del país, utilizando el amor y el compromiso con la patria como mecanismo de movilización popular en defensa de sus intereses. Las pruebas históricas que avalan esta utilización de la patria para dichos fines particulares son robustas y abrumadoras.
Tales instituciones de derechas son pues las que se consideran a sí mismas como las defensoras de la patria. Hace sólo unos días, el diario monárquico profundamente conservador ABC ponía en portada a la duquesa de Alba como la gran defensora de la patria española acusando a los catalanes de ser poco patriotas (11 Nov. 2012). Tal personaje es una de las terratenientes más importantes de España y está entre los que reciben mayores subsidios del estado español y de la Unión Europea, a cargo del erario público. Su linaje familiar, por cierto, ha jugado un papel clave, junto con otros terratenientes, en reproducir una situación en el campo andaluz responsable, en gran parte, de la pobreza de las poblaciones rurales de aquella parte de la patria española.
Pero la credibilidad de tal tesis (de que las derechas son las que sostienen el patriotismo) depende, en gran medida, de lo que se entienda por patriotismo, el cual, como la mayoría de sentimientos, no es fácil de definir. Después de todo, ¿qué quiere decir amor a la patria?

¿Qué es patriotismo?

Pero, independientemente de las muchas maneras mediante las que tal concepto y sentimientos puedan definirse, sí que debería haber un componente que coincidiera en todas las definiciones posibles. Y éste es que el amor a la patria debería incluir amor a la ciudadanía de la entidad así definida. No se puede amar a España (o a Catalunya) sin estar dedicado al bienestar de la población que constituye tal país (España y/o Catalunya). Y, puesto que la mayoría de la población pertenece a las clases populares, un indicador de patriotismo debería incluir como elemento definitorio el compromiso y dedicación a la mejora del bienestar de las clases populares. No se puede amar a España (y a Catalunya) sin este compromiso, pues de lo contrario se tiene una visión excesivamente esencialista, casi mística, de lo que es la patria, una concepción poco coherente con la vida real de las personas. En realidad, si la definición de patriotismo no incluye un compromiso por mejorar la vida y bienestar de la mayoría de la población, entonces hay que sospechar que el concepto de patriotismo está siendo utilizado, confundiendo los intereses de la patria con los de un sector minoritario de la población.
Parecería, pues, razonable aceptar, incluso por las derechas, que un elemento común de tal patriotismo fuera la dedicación de las fuerzas patrióticas al bienestar del pueblo, que en términos cuantitativos, serían las clases populares, clases populares que en cualquier país incluyen las clases trabajadores y las clases medias de renta media y baja.

¿Son patriotas las fuerzas que se autodefinen como tales?

Pues bien, tal dedicación puede evaluarse incluso numéricamente. Como decía Mark Twain, el amor no puede cuantificarse, pero sus consecuencias sí. Veamos, pues, los datos. En aquellos países de Europa donde las derechas (que se autodefinen como las fuerzas patrióticas) han tenido más poder históricamente, tales como el Sur de Europa (España, Grecia y Portugal), el nivel de desarrollo económico, social y político ha sido el más bajo de la Unión Europea. Los datos son abrumadores. Tanto el PIB per cápita como el gasto público social per cápita, o el número de recursos públicos (desde transferencias públicas, como pensiones, hasta servicios públicos, como sanidad y educación, que contribuyen enormemente al bienestar y calidad de vida de las clases populares) han sido, y continúan siendo, los más bajos de la UE-15. Es también en estos países donde los ingresos al Estado son los más bajos, donde la política fiscal es más regresiva y menos redistributiva, donde hay más fraude fiscal y donde hay mayores desigualdades y concentración de la riqueza.
Estos datos permiten, entonces, hacerse la pregunta ¿dónde está el amor a España de los súper patriotas españoles? Su compromiso con el bienestar de la población parece estar muy sesgado hacia ciertos grupos y clases sociales, a costa de los intereses de la mayoría de sus poblaciones. La evidencia de ello es abrumadora. Así como es también abrumadora la evidencia de que este sesgo clasista del patriotismo aparece en varios momentos de la historia de este país. En todos ellos, cuando el gobierno elegido por la ciudadanía a través de procesos democráticos llevó a cabo políticas públicas que beneficiaron a las clases populares, reduciendo los privilegios de los grupos y clases sociales antes mencionados, las derechas superpatriotas se rebelaron militarmente para interrumpir tales políticas. En España, los superpatriotas –la Iglesia, el Ejército, la Monarquía, la banca y la oligarquía empresarial– establecieron un régimen enormemente represivo (por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000, según el catedrático Malefakis, de la Columbia University, experto en el fascismo europeo) que dañó enormemente a la mayoría del pueblo español. Cuando el golpe militar de 1936 ocurrió, el nivel de desarrollo económico español era casi idéntico al italiano. Su PIB per cápita era semejante al PIB per cápita italiano. Cuando la dictadura terminó, en 1978, España tenía un nivel de riqueza que era sólo el 68% de la italiana. Este fue el coste que aquel supuesto patriotismo significó para el pueblo español. El golpe militar se realizó no para salvar la patria sino para que la Iglesia pudiera continuar controlando la educación de los españoles y también la tierra que poseía (la Iglesia era el terrateniente con mayor extensión de tierra en España. Hoy es el segundo); para que la Monarquía continuara siendo el sistema político que garantizara el dominio por parte de las derechas de los aparatos del Estado, incluyendo las Fuerzas Armadas, la Judicatura y las Fuerzas del Orden; para que el Ejército tuviera sus privilegios, garantes de la unidad de la Patria (convirtiendo al Ejército en instrumento de represión interna); para que la banca y la oligarquía empresarial pudieran mantener sus escandalosos privilegios (que todavía se mantienen hoy, como queda claro con la excesiva protección de la banca frente a los desahuciados); y así un largo etcétera.
La oposición popular a tales medidas regresivas del sistema establecido por los supuestos patriotas explica la enorme represión que caracterizó aquel periodo de dominio del estado por las derechas supuestamente patrióticas. Su carácter nacional, por cierto, quedó negado por el hecho de que su victoria se debiera primordialmente a la ayuda que les prestó la Alemania nazi y el fascismo italiano. Sin esta ayuda extranjera, el golpe militar no podría haber conseguido parar la oposición a tal golpe.

¿Dónde estaba y dónde está ahora el amor a España de los supuestamente patriotas?

Esto podría también preguntarse hoy al gobierno de derechas español, que está llevando a cabo el ataque (y no hay otra manera de definirlo) más feroz al bienestar de las clases populares. Hoy se están haciendo reformas que afectan muy, pero que muy negativamente al bienestar de la población, y muy en particular de las clases populares. La evidencia de ello es contundente. Nunca antes en el periodo democrático, el ya insuficientemente financiado Estado del Bienestar español ha estado bajo un ataque tan frontal. Y este ataque se está haciendo para el beneficio de los mismos intereses económicos de siempre: el capital financiero español y el mundo empresarial de las grandes corporaciones, a costa del bienestar de todos los demás. De nuevo, la evidencia de ello es robusta y convincente.
Y todo ello se hace justificándose con la necesidad de aplicar tales políticas de austeridad que son –según el establishment español– las únicas posibles, lo cual es fácil de demostrar que no es cierto. Podrían aplicarse otras que no afectarían a los intereses de las clases populares, afectando, en cambio, a los intereses de los grupos que, de nuevo, se presentan como superpatriotas, defensores de España. Esta desfachatez (y no hay otra manera de definirlo) se hace violando la soberanía de la Patria que dicen amar tanto, obedeciendo dócilmente al gobierno alemán, como lo hicieron también en los años treinta. Es la repetición de la historia. Ahora, como entonces, los superpatriotas utilizaron la bandera para defender sus intereses de clase. Así de claro. Y haciéndolo así están traicionando, una vez más, al pueblo español.
Hoy, en España, los movimientos de protesta social que salieron a la calle ayer, en la Huelga General, en defensa de los derechos de las clases populares y de la soberanía de España son los auténticamente patriotas, entendiendo como tales a los que defienden a la mayoría de la ciudadanía frente a una minoría que defiende sus propios intereses y los de sus aliados internacionales, incluyendo las elites financieras que dominan el gobierno alemán.
Una última observación. Le ruego al lector/a que haya considerado de interés este artículo, que lo distribuya ampliamente, pues los medios de mayor difusión no publican jamás este tipo de artículos. La dictadura mediática exige una respuesta movilizadora que permita presentar otros puntos de vista distintos y críticos de la sabiduría convencional del país que se reproduce a través de tales medios.

Amant Roble 2010

Tipo: Tinto
Bodega: Bodegas Toresanas
D.O.: Toro
País: España
Variedad: Tinta de Toro


Características
A partir de viñedos seleccionados y las propias uvas posteriormente. Mimada y esmerada viticultura. Crianza de 6 meses en barricas de roble francés y americano.
Vol./alc.: 14,5 %
Temperatura de servicio: 12-16 ºC

Cata
Vista: Color rojo picota. Capa media-alta. Limpio y con gran vivacidad.
Nariz: Aromas de frutas rojas y especies, con notas de regaliz.
Boca: Estructurado, equilibrado, carnoso, fresco y con marcadas notas frutales.

martes, 13 de noviembre de 2012

Trascasas Reserva

Tipo de vino: Tinto reserva
Bodega: Bodegas y viñedos Alfredo Santamaría
D.O.: Cigales
País: España
Variedad: Tempranillo

Características
Únicamente se elabora en añadas excepcionales. Fermentación alcohólica controlada –sin superar en ningún momento los 30ºC– de vendimia tinta Tempranillo, seleccionada a mano de viñedos de más de 70 años, en el momento óptimo de madurez, prolongando la maceración con los hollejos unas 3 semanas, en función del potencial polifenólico. Fermentación maloláctica a temperatura controlada (22ºC). Posteriores trasegados y un clarificado llevan el vino a su estado final de limpidez y estabilidad proteica. Y la estabilización por frío natural (aprox. 5ºC) dejan el vino listo para su envejecimiento. Crianza oxidativa, de al menos 18 meses en barricas de roble europeo –principalmente francés–, y crianza reductora de otros 18 meses en botella, siempre en óptimas condiciones de temperatura y humedad. Embotellado sin someter al vino a proceso agresivo alguno de estabilización, pudiendo presentar distintos precipitados naturales, por lo que se recomienda su decantación.
Vol./alc.: 14%
Temperatura de servicio: 16 ºC

Cata
Vista: Color rojo guinda con matices violáceos. Buena lágrima. Brillante y limpio.
Nariz: Despliega en nariz aromas frutales, tabaco y especias, con un equilibrio de buena madera nueva.
Boca: En boca es sedoso y sabroso. Equilibrado y estructurado. Amplia vía retronasal, con potente bouquet de crianza.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Viña Extrísima 2010

Tipo de vino: Tinto
Bodega: Masía Bach
D.O.: Catalunya
País: España
Variedad: Cabernet sauvignon, merlot, tempranillo

Características
Masía Bach fue fundada a comienzos del siglo XX por los hermanos y fabricantes textiles Pere y Ramón Bach. Querían combinar la mejor tradición de producción de algodón con la viticultura, y dieron el nombre de su algodón principal "Extrísimo" a los viñedos de calidad que producen los vinos Masía Bach.
Vol/alc.: 13,5%
Temperatura de consumo: 14-18 ºC

Cata
Vista: Color rojo picota intenso con tonos rubí.
Nariz: Aroma con notas de fruta, que recuerdan a la ciruela y los frutos rojos. Ligero fondo de roble y tabaco. Predominio de notas varietales de cabernet sauvignon.
Boca: Buen equilibrio. Suave en boca y presencia de una cierta astringencia. Sobresale la personalidad del cabernet. Madurará y adquirirá personalidad en botella.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Sierra Cantabria Reserva 2006

Tipo de vino: Tinto
Bodega: Sierra Cantabria
D.O.: Rioja
País: España
Variedad: Tempranillo

Características
Fincas propias en San Vicente de la Sonsierra. Vendimia manual con selección de racimos en óptimas condiciones de maduración y sanitarias. Elaboración tradicional despalillado (100 %). Fermentación alcohólica durante 8 días con levadura autóctona seleccionada de viñedos propios y control de temperatura entre 28 y 30º C. Maceración post-fermentativa con los hollejos durante 14 días. Remontados enérgicos dos veces al día hasta terminar la fermentación. Durante la maceración, se disminuye la frecuencia de remontados según avanza el proceso, para evitar la extracción de caracteres vegetales y amargos. En barrica de roble francés (50%) y americano (50%) de 225 l. durante 18 meses. Trasiegos cada 4 meses. Botella: Embotellado sin filtrar en enero de 2009.
Vol/alc.: 14%
Temperatura de consumo: 16-18 ºC

Cata
Vista: Rojo rubí-teja brillante y de buena capa.
Nariz: Intenso, complejo y cálido en nariz, con elegante bouquet de crianza y amplia gama de sensaciones bien conjuntadas percibiéndose las notas de fruta fresca y madura combinada con toques de especias, vainilla y tostados.
Boca: Bouquet aterciopelado complejo y pleno, desarrollando con fuerza notas de frutos rojos bien maduros. Buena estructura y equilibrio tánico proporcionando una estructura potente y elegante. En el retrogusto se aprecian con fuerza las notas de torrefactos, vainilla y ligeros toques balsámicos sobresaliendo las sensaciones de frutos rojos. Final largo y persistente.