viernes, 8 de abril de 2011

15 años después

He de reconocer que cuando abandoné la Caja Mágica el pasado jueves 24, tras la victoria del Power Electronics, empezó a sonar en mi cabeza el I´ve got you babe de Sonny & Cher. Al principio, con la desilusión y el nudo en el estómago, no caí en la jugarreta que me estaba gastando mi cerebro. Después fui hilando el estribillo, que empecé a tararear, con imágenes, hasta que el rostro de Bill Murray se hizo nítido. Finalmente entendí el maquiavélico ardid de mi mente. ¡El Día de la Marmota! En efecto, estaba viviendo de nuevo algo ya vivido, igual que le sucedía al personaje interpretado por Bill Murray en Atrapado en el tiempo. Después, sentado en el autobús, cerré los ojos, la canción sonó de nuevo y regresaron los amargos recuerdos de años anteriores en los que el Madrid intentó alcanzar la Final Four y se quedó por el camino. Me vinieron a la cabeza el triple de Halperin que forzaba una prórroga y a Raül López mirándole sin hacer falta antes, la rigurosísima personal a favor de Anderson a falta de segundo y medio y los tiros libres anotados que significaron perder el factor cancha, las derrotas en Grecia ante Olympiakos con ese factor cancha en contra y con Bourousis, Teodosic y Tschorchanitis dominando la serie sobre Reyes, Hervelle y Van der Spiegel; el cuarto y medio para olvidar del tercer partido de la serie contra el Barça del año pasado después de haber albergado esperanzas tras la victoria en el Palau con Tomic y Prigioni en plan estelar, la falta en ataque de Jaric y la técnica posterior del cuarto choque, la portentosa actuación de Mickeal en todos los partidos, los triples de Navarro volando como obuses hacia el aro, los fallos a medio metro del aro de Felipe Reyes, los agujeros defensivos de Bullock haciendo "internacional" a su par… Y todo con el I´ve got you babe de banda sonora.

Ayer, durante el primer cuarto, la cancioncita volvió a sonar en mi cabeza. Por suerte, el equipo enmendó su evidente ansiedad y fue Tucker, un tipo criticado desde que llegó al club blanco, el que marcó la senda ganadora a sus compañeros con sus tres triples casi consecutivos.


Fue como si el Power Electronics se cortocircuitara, nunca mejor dicho, y fueran ellos a los que les pudiera la presión. El verse tan cerca de un hito como la Final a Cuatro les pudo.


No fue el mejor Madrid del año, pero con todo y con eso les bastó para solventar la papeleta. Un poquito de uno, otro poquito de otro, otro poco de otro, y así, granito a granito, los blancos sometieron a los inconformistas taronja capitaneados por un excelso Savanovic y un guerrero Rafa Martínez.


La clave fue de nuevo el rebote. El partido estuvo igualado hasta que éste también lo estuvo. Pero cuando Reyes, Suárez, Tomic y Fischer se pusieron a recoger rechaces en el aro valenciano (10 ofensivos más que su rival), el partido se decantó para los merengues ya que las posesiones blancas se multiplicaron (68 lanzamientos entre tiros de dos y de tres de los blancos por 53 de los taronja), y eso que sus porcentajes fueron ligeramente inferiores que los de su rival.

Otra de las claves fue la de que unos grises Cook y De Colo no pudieron contrarrestar el trabajo de Prigioni, que parece haberse puesto las pilas tras la marcha de Messina aunque ya con el italiano demostraba un rendimiento magnífico.


Ahora toca en mayo el premio de Barcelona, con Maccabi en semifinales. El Madrid tiene muchas opciones de triunfo, incluso en una hipotética final contra Panathinaikos. Principalmente porque su bestia negra está fuera y eso les puede espolear. Parece que los blancos son capaces de ganar a cualquiera que no lleve puesto una camiseta blaugrana. Pero ¿se creerán de verdad que pueden hacerlo o asomarán de nuevo viejos fantasmas? Molin, mucho mérito el suyo, ya advierte de la juventud de sus jugadores. ¿Juventud? ¿Prigioni, Reyes, Tucker, Fischer, Vidal, Begic, Suárez, jóvenes? Entiendo que se referirá a Tomic, Veljkovic, Rodríguez y Llull porque si no... Joven, joven, sólo está Mirotic. ¿No será inmadurez? Que de eso sí que hay bastante.


Al menos, el primer paso está dado y el Día de la Marmota queda atrás -el Madrid ha destrozado por fin el despertador que marcaba una y otra vez las 6.00 horas-, pero ¿y el día de las finales contra Limoges (1993) o Hapoel Jerusalem (2004), cuando los merengues eran favoritos indiscutibles? ¿Destrozaron también ese despertador en Zaragoza en el 95 y en Charleroi en 2007? Luego, y para ser maliciosos, ¿qué pasará en ACB en un más que plausible cara a cara ante el Barça? ¿Volverá a sonar la canción de Sonny & Cher?



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